Arnavutköy, Estambul: la guía completa del barrio

Estambul es una metrópolis enorme, cada vez más cubierta de torres de concreto, pero esta guía de Arnavutköy Estambul te lleva a un rincón del Bósforo que todavía conserva la belleza que hizo famosa a la ciudad.
Pocos momentos son tan bonitos para ir como los primeros días de invierno, cuando el otoño todavía se resiste a irse del todo. Es la época ideal para caminar por Arnavutköy, uno de los barrios más antiguos del Bósforo y, curiosamente, de los menos conocidos por los visitantes extranjeros.
1. Guía de Arnavutköy Estambul: la perla del Bósforo

Si recorres la orilla desde Beşiktaş, el distrito europeo al que pertenece este barrio, y pasas por Ortaköy y Kuruçeşme, aparece Arnavutköy. El barrio te recibe con sus yalıs (las antiguas mansiones de madera frente al agua) históricos, sus restaurantes de pescado junto al mar, sus cafés y un paseo marítimo que se puede disfrutar en casi cualquier época del año. No todo se conservó, y duele decirlo. Algunas construcciones nuevas, poco afortunadas, le quitaron parte de su encanto. Aun así, sigue siendo un pueblo de cuento. Lo confirman sus casas históricas, sus calles empedradas y escalonadas, su riqueza arquitectónica y las flores de colores que cuelgan de los balcones y adornan las puertas.
2. Un barrio auténtico, famoso por sus yalıs

Arnavutköy está en la orilla europea del Bósforo, dentro de los límites de Beşiktaş. Ojo con el nombre, porque aquí se confunde mucha gente. Existe también un distrito entero llamado Arnavutköy, el del aeropuerto de Estambul, creado en 2008 con partes de Gaziosmanpaşa y Çatalca. No, no es el mismo lugar: son dos sitios distintos, así que fíjate bien al buscarlo en el mapa. El barrio queda entre las costas de Kuruçeşme y Bebek, y su límite trasero sube hacia las colinas hasta Etiler y Ulus. Igual que Kandilli, Kanlıca y Vaniköy, en la orilla asiática del Bósforo, Arnavutköy conserva su carácter original gracias a sus yalıs y a unas colinas que todavía no han cedido del todo ante el concreto.
3. El Pueblo de los Ángeles

En la Antigüedad, el barrio se llamaba Hestai, por las canteras de cal de la zona. Luego vinieron otros nombres. Durante el periodo bizantino, el cónsul romano Promotos construyó aquí una villa, así que la zona pasó a llamarse Promotu, y desde el siglo VI d. C. se la conoció como Anaplus. Según la tradición, el lugar tenía numerosas iglesias y manantiales sagrados. Se cree que Constantino hizo construir aquí la iglesia de San Miguel, uno de los templos más importantes del Bósforo. ¿Y los ángeles? Como además se guardaba allí un icono de mosaico del Arcángel Miguel, el barrio también llegó a conocerse como el Pueblo de los Ángeles.
4. Los jenízaros albaneses

En la época otomana, Arnavutköy dependía administrativamente del cadiazgo de Gálata, y con la República pasó a formar parte del distrito de Beşiktaş. Antes de eso era apenas una pequeña aldea del Bósforo con unos cuantos manantiales sagrados. Con el nombre, la historia se complica: hay dos versiones y ninguna definitiva. Según la más repetida, Arnavutköy (“pueblo albanés”) viene de los jenízaros de origen albanés que se asentaron en la zona tras la conquista de Estambul. Otras fuentes no coinciden. Atribuyen el nombre a un grupo de albaneses que Mehmed el Conquistador habría traído a la ciudad algunas décadas después para trabajar en el empedrado de las calles, y en cualquier caso el vínculo con la comunidad albanesa es lo que todas las versiones comparten.
5. Un famoso lugar de paseo

En el periodo bizantino, Arnavutköy era conocido por sus viñedos. En el otomano, por sus fresas. Así lo cuentan las fuentes históricas. Las arboledas de sus colinas pertenecían directamente a los sultanes otomanos, y desde el siglo XVI sus viñas y jardines lo convirtieron en un lugar de paseo muy popular. Hasta mediados del siglo XIX, la mayoría de su población era griega y judía. Tenía fama de pueblo griego cuidado, bonito y lleno de vida, y hacia el final del periodo otomano se lo llamó también “el pequeño Beyoğlu” por sus tabernas y sus lugares de diversión.
6. Su pan y sus galletas, de los más blancos

Esa mayoría griega y judía no iba a durar para siempre. El cambio llegó con Mahmut II. Durante su reinado también empezaron a asentarse familias musulmanas.
El viajero y cronista otomano Evliya Çelebi ya había escrito sobre Arnavutköy en el siglo XVII, en su célebre Seyahatname (Libro de viajes). Esto fue lo que anotó: el barrio tenía, según él, “el pan y las galletas más blancas, sus judíos de buen gusto y aficionados a la música, sus cristianos griegos de origen laz, y muy pocos musulmanes”.
7. El camino sobre pilotes

El viejo Arnavutköy, famoso por sus manantiales sagrados, sus viñas y jardines, sus kioscos entre las arboledas y sus yalıs alineados junto al mar, cambió por completo su aspecto con el paso del tiempo. El culpable, como tantas veces en Estambul, fue el tránsito. Después de la década de 1960, el camino entre Ortaköy y Arnavutköy resultaba demasiado angosto, así que se demolió buena parte de los edificios del lado del mar para abrir una vía costera por la que pudieran pasar los autobuses. Cayeron también casas de madera. En su lugar se levantaron edificios de concreto. Entre los incendios de una época y la urbanización más reciente, la transformación se aceleró. Después de 1980, al ampliar la vía costera, se construyó un camino sobre pilotes que avanza directamente sobre el mar, y desde entonces, ironía difícil de digerir, muchos de los antiguos yalıs dejaron de estar, en sentido estricto, junto al agua.
8. El yalı Ayvaz Paşazade

Una de las señas de identidad más importantes de Arnavutköy son sus yalıs y sus kioscos frente al mar, que antes tenían el agua prácticamente en la puerta. El más grande es el yalı Ayvaz Paşazade, también conocido como kiosco Ali Vafi. En 1915 lo compró Ali Vafi Bey. Venía de Creta. El vendedor fue un banquero armenio. La mansión tiene dos grandes miradores (cihannüma) y, a cada lado, dos miradores más pequeños, como si fueran sus crías, y detrás se extiende la arboleda de Ali Vafi. Un incendio lo destruyó en 1919. Su reconstrucción, respetando el diseño original, llegó en la década de 1980.
9. La iglesia ortodoxa griega de Taksiarhis

Esta iglesia se construyó en 1899 en la plaza de Arnavutköy, en la orilla europea del Bósforo, y está dedicada desde el siglo XVI al Arcángel Miguel, a quien familias griegas acomodadas le atribuían poderes curativos. Hay registros bizantinos relacionados con un templo anterior en el mismo lugar. Ninguna inscripción de esa época sobrevive. Fue dañada y reconstruida varias veces. El edificio que se ve hoy se levantó entre 1896 y 1899, y su inscripción indica que fue obra de Muzuros Paşa, quien además tiene un panteón familiar en el lado sur de la nave.
10. La mezquita Tevfikiye

Sobre el paseo costero de Arnavutköy, justo al lado de la estación de policía, está la histórica mezquita Tevfikiye, de la época otomana. También se la conoce como mezquita de Arnavutköy o mezquita de Akıntı Burnu. El terreno pertenece a la Dirección de Fundaciones Piadosas (Vakıflar). Se desconoce el arquitecto. Según se cuenta, el sultán Mahmut II la mandó construir en honor de su hijo, el príncipe Tevfik, para que los soldados musulmanes del cuartel cercano pudieran practicar su religión en un barrio donde todavía no vivían familias musulmanas. Las obras empezaron en 1832. En 1838 abrió al culto. Si entras a visitarla, recuerda quitarte los zapatos y vestir con los hombros y las rodillas cubiertos, como en cualquier mezquita en funcionamiento.
11. El kiosco İzzetabad

El kiosco İzzetabad es uno más de esos köşks (pequeños palacios o villas de recreo) que, junto con yalıs como el de Ayvaz Paşazade, formaban el paisaje histórico de Arnavutköy cuando el barrio era un lugar de retiro para familias otomanas acomodadas. Se sabe poco de él: ni el año de construcción ni el nombre de quién lo mandó edificar aparecen en fuentes verificables. Lo que sí es seguro es otra cosa. Como el resto de los köşks y yalıs de la zona, es parte de la misma tradición arquitectónica que define a Arnavutköy: casas de recreo frente al agua, pensadas para disfrutar el Bósforo de cerca.
Arnavutköy no tiene la fama turística de Sultanahmet ni la vida nocturna de Beyoğlu, pero sí tiene algo que pocos barrios del Bósforo conservan: calles que no han cambiado de forma desde hace más de un siglo. La verdad es que eso vale más que cualquier postal. Quien viene por la historia tiene la iglesia de Taksiarhis, la mezquita Tevfikiye y los yalıs; quien viene por el mar, el paseo costero y los restaurantes de pescado del principio. El español casi no se habla en Estambul, así que el inglés suele ser tu mejor recurso para pedir indicaciones si te pierdes entre sus callejuelas.
Fuentes: Wikipedia, artículo sobre Arnavutköy, Wikipedia, artículo sobre el Seyahatname de Evliya Çelebi




















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